Waraos, habitantes del agua

August 6, 2010 13:53 0 comments

A orillas de la desembocadura del Orinoco, los indígenas waraos (habitantes del agua, en su lengua original), preservan las tradiciones centenarias de una de las etnias más antiguas de Venezuela.

Adalys Pilar Mireles

Investigadores atestiguan que su presencia entre los laberínticos brazos del delta, en las islas formadas por los sedimentos del caudaloso río, data unos ocho mil años.

La tradición oral de esas comunidades, enriquecida generación tras generación, revela que estaban allí incluso cuando la vecina isla de Trinidad permanecía unida a tierra firme, aseguró la doctora en Cultura Latina y del Caribe, Jenny González.

Profanados durante siglos por colonizadores y latifundistas, los hombres y mujeres que viven en los canales, son el segundo grupo aborigen más numeroso de Venezuela, con unos 36 mil individuos censados en 2001.

A diferencia de otras culturas, los nativos de esa nación suramericana nunca llegaron a tener el desarrollo de una civilización constructora de pirámides o ciudades monumentales.

Sin embargo, de épocas lejanas quedan como evidencias algunos objetos, entre los que sobresalen puntas de lanzas y cerámica, fundamentalmente.

Sin embargo, los waraos son hoy un patrimonio vivo, afirmó la especialista, en declaraciones a Prensa Latina.

Sus palafitos (viviendas sobre el agua), conservan las mismas estructuras de tiempos pretéritos, con sus pilotes y caminos, confeccionadas con madera proveniente del entorno.

Cada comunidad ribereña o “ranchería” tradicional está compuesta por unas 15 casas (hanoko), comunicadas entre sí por puentes o pasarelas, donde residen en total cerca de 200 personas.

Otra de las reliquias de esos grupos, agrega la doctora González, es la típica canoa llamada curiara, fabricada con troncos ahuecados.

Hermosas cestas tejidas con fibras de moriche, árbol de la vida para la antigua cultura, sobresalen entre las manifestaciones artesanales de esa sociedad.

Ritos chamánicos y danzas evocan el pasado de ese pueblo nativo, que preserva sus tradiciones artísticas y cosmovisión.

El violín warao o seke-seke, instrumento sagrado, recrea aún cantos y sonidos que rinden tributo a los orígenes de la etnia, ligados a la naturaleza y al cuidado de la tierra.
Las mujeres, ataviadas con collares de conchas y llamativos colores, alimentan a una abundante prole, bajo estrictos principios de equidad.

Peligros para la subsistencia

Durante centurias estas comunidades vivieron principalmente de la caza, la recolección y la abundante pesca que proporcionaba el Orinoco, pero el cierre del caño Manamo a mediados del siglo pasado provocó enormes cambios en el ecosistema del delta.

Uno de los resultados, comenta, fue la salinización de los brazos de la desembocadura, que ocasionó la muerte a muchos peces, esencial sustento de los indígenas. Asimismo, la acidez de los suelos empobreció los cultivos.

El nivel de las aguas descendió en algunos sitios por lo que se hizo imposible navegar en las curiaras.

Entonces, muchas poblaciones perecieron y algunos individuos emigraron, asevera la estudiosa. “Transcurridos más de 40 años aún sufren las consecuencias porque las fuentes de alimentación escasean”.

El moriche les proporciona el elemento básico de su dieta diaria, pues de él extraen una harina llamada yuruma, con la cual preparan una especie de pan.También les suministra larvas, que se comen fritas, hervidas o crudas. El ocumo chino y la yuca sirven como alimento también a los waraos, aunque resultan insuficientes, considera González.

La creación de casas de alimentación en algunos parajes habitados por esta etnia es de las medidas implementadas por el actual Gobierno para preservar sus comunidades.

En opinión de González, el incremento de la asistencia sanitaria en esas zonas es otro de los pasos de avance, aunque todavía algunos pobladores mueren por enfermedades totalmente curables..

Con la llegada al poder del presidente Hugo Chávez (1999), comenzó una etapa de respeto a los derechos elementales de los indígenas, históricamente cercenados, añadió.

Uno de los logros fue el fin de la exclusión de los indios y los esfuerzos por acercar las bondades de la salud a los sitios donde están asentados. Sin embargo, falta mucho por hacer y se impone un acercamiento sobre la base de un respetuoso diálogo intercultural, subrayó.

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