Fumar en femenino
Quienes dejamos de fumar notamos una gran alegría por haber vencido esa pelea y también un aumento significativo de la energía, la resistencia, la autoestima y la confianza en nuestro poder de decisión.
Aloyma Ravelo*
Respiramos mejor, las comidas saben más sabrosas, recuperamos el olfato, dejamos de tener ese “mal olor a cigarro” en la ropa, la piel y el aliento.
Los beneficios a largo plazo son aún más alentadores, ya que después de tres años de dejar el cigarro, el riesgo de morir de un ataque cardíaco vuelve a ser igual al resto de la población no fumadora.
En tanto, el riesgo de desarrollar cáncer pulmonar, bucal, renal y de la laringe disminuye gradualmente, volviendo a ser igual al de aquellas personas que no fuman.
Algunas mujeres suben de peso mientras su metabolismo se acostumbra a la ausencia de nicotina; dan muchos deseos de comer alimentos dulces, por ejemplo, pero esto sólo es por unos meses.
Las investigaciones muestran cómo el aumento promedio es sólo de alrededor de cinco libras.
Los últimos sondeos internacionales sobre el hábito de fumar en la población femenina sacan a flote una realidad nada halagüeña: el número de adolescentes y mujeres jóvenes, fumadoras, no se reduce significativamente.
Según reportes, los hombres están dejando de fumar más rápidamente que las mujeres; sin dudas, hacen falta campañas específicas para el sexo femenino pues la labor antitabaco no ha sido, por lo menos hasta ahora, lo suficiente efectiva en ellas.
¿Por qué fuman las mujeres?
¿Por qué nos cuesta tanto abandonar el cigarro? Son problemas particulares requeridos de un profundo estudio, mientras tanto, es importante al menos dejar de hacerlo en casa, que los hijos no nos vean fumar.
Se ha demostrado, en las familias libres de humo, muy pocas probabilidades que los chicos fumen.
Ocurre exactamente lo contrario cuando fumamos delante de los menores puesto que piensan es algo muy deleitoso cuando su mamá o su papá lo hacen.
Algunas encuestas entre las fumadoras, del por qué comenzaron a fumar, arrojan los resultados siguientes: necesidad de aceptación, deseo de parecer adultas, control de las emociones negativas y el estrés.
E igualmente la moda, el estilo, más sexy, el control del peso o el temor de ganar libras.
Existen asimismo otros factores del por qué las mujeres siguen fumando: dependencia de la nicotina, y el ejemplo y la influencia del padre, la madre, hermanos y hermanas u otros familiares que son fumadores.
Asimismo la esbeltez, no ganar peso corporal al existir el mito de que el hábito de fumar impide engordar porque “quita el hambre”; por baja autoestima, y se toma el cigarro como “consuelo”; y por ausencia o escasez de control y fuerza de voluntad.
Por otra parte, otros estudios concluyen que el tabaquismo en las mujeres posee como base fundamental problemas añadidos que no tienen los hombres, como son las inequidades de género, manifestadas comúnmente en la vida laboral, el hogar y las relaciones de pareja.
Tradicionalmente, somos nosotras las que nos preocupamos de la alimentación familiar y el cuidado de los enfermos; reforzamos la preocupación por el bienestar de los otros en detrimento nuestro.
Es interesante el planteamiento sobre el tema del hogar y las mujeres, expresado en www.enbuenasmanos.com: “Para la sociedad es poco aceptable que las mujeres, en general, tengan y expresen sentimientos negativos, tales como deseos de salir corriendo y abandonarlo todo, momentos de rabia y frustración con nuestros seres queridos”.
Las mujeres piensan, por ende, que no tienen derecho a tener esos sentimientos, lo cual contribuye a una pobre imagen de sí mismas y disminuye el control sobre sus vidas.
El desempeño de múltiples roles es otro gran generador de tensiones para nosotras; creemos sinceramente que echando humo aliviaremos el estado de ansiedad sentido en ocasiones. Nada más errado: fumar – está demostrado – genera más estrés.
Pensemos en todo esto con motivo del Día mundial sin tabaco, celebrado internacionalmente el 31 de mayo de cada año para recordar los efectos negativos que su consumo causa a la salud. (PL)
*Periodista cubana, master en salud sexual y reproductiva.

