Facebook o Fake-book?

March 18, 2012 20:17 0 comments

La red social ideada por Mark Zuckerberg permite, entre otras cosas, compartir fotos y conocer gente; pero detrás de ello se esconde un lado oculto de venta de nuestra información, intentos de estafas, suplantaciones de identidad e, incluso, un portal para narcotraficantes.

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Javier Duque

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“Al hacer clic en `Regístrate´ muestras tu conformidad con nuestras condiciones y aceptas haber leído y comprendido nuestra política de uso de datos”.

Cuando un internauta llega a este punto y está a un solo golpe de ratón de entrar en el imperio de Facebook, la red social más grande del mundo con unos 845 millones de usuarios activos, debe pensarlo bien antes de hacerlo. O, mejor dicho, leer esas condiciones.

Porque desde el momento que empiece a formar parte de la red social, cualquier dato publicado en la línea del tiempo de cada uno otorgará a Facebook una licencia “irrevocable, perpetua, no exclusiva, transferible, plenamente desembolsada y mundial para usar, copiar, reproducir públicamente y distribuir dicho contenido de usuario para cualquier fin, bien sea comercial, publicitario o de otro tipo”.

Eso no es todo: si uno se arrepiente y decida cerrar su cuenta se afirma que estos términos quedarán sin efecto. No obstante, la compañía podrá guardar copias del contenido del usuario (Ver texto sobre nuevos términos de servicio en Facebook).

Todo esto es nada más que el principio de esta red social, Facebook, en la que cada uno de sus abonados estuvo en el mes de enero una media de 405 minutos. Pero, ¿qué otras trampas existen en esta comunidad?, ¿qué ocurre con los nombres falsos?, ¿y con el perfil de las personas que fallecen?

Entre todos los usuarios de Facebook forman, casi con toda seguridad, la mayor base de datos del mundo. Una información que no se queda guardada sin usarse en unos potentes ordenadores. Ni mucho menos.

Facebook, junto a otras redes sociales, vende la información de sus usuarios a compañías de publicidad, de manera que éstas pueden concretar perfiles de personas a las que venderle un producto determinado.

Pero algunas teorías conspirativas van más allá y aseguran que Facebook fue creado por la CIA en un intento de reclutar agentes, recopilar información e, incluso, montar operaciones encubiertas.

En el ejército americano crearon cientos de perfiles falsos para efectuar sondeos de opinión entre los usuarios de Facebook e incluso crearon equipos para manipular la opinión de las redes sociales.

En cuanto a los perfiles falsos, muchas veces pueden ir más allá de buscar simplemente el reírse de personas o gastarle una broma: el robo de datos e intentos de estafa también ocurre.

Esto último es lo que le ocurrió a una mujer que recibió un mensaje en Facebook de una amiga suya diciéndole que ella y su marido habían sido detenidos en Londres y necesitaban dinero.

La víctima no sospechó que su amiga no fuese realmente ella y envió dinero su amiga hasta que se dio cuenta de que había sido timada. La cantidad estafada fue de unos 4.000 dólares.

Otra artimaña similar utilizada por los estafadores consiste en robar fotos de militares estadounidenses para ponerlas en perfiles falsos, enviar solicitudes de amistad y empezar a escribir mensajes declarando su amor para posteriormente pedir dinero.

Esta usurpación de identidad ha llegado al extremo de que, incluso, algunas de las veces se han usado fotos de miembros del ejército que habían muerto en combate.

Las redes de traficantes de drogas también utilizan este mundo virtual para captar pequeños contrabandistas de drogas. Varias personas arrestadas en Filipinas indicaron que habían contactado con sus jefes por medio de las redes sociales.

Asesinatos

Las trampas de Facebook mencionadas hasta ahora no herían a las personas; al menos físicamente. Pero los resultados, a veces, han llegado a ser mortales.

En el verano del año 2010 apareció una lista de muerte en Facebook, “Kill list”, en la que se avisaba a las personas que aparecían en ella que tenían tres días para dejar la ciudad. Hablaba de habitantes de Puerto Asis, Colombia. Un par de días después de la aparición de la lista, dos jóvenes que aparecían en ella fueron asesinados.

Posteriormente apareció una segunda lista con otros 31 nombres y otro joven fue asesinado y uno fue herido cuando huía de los atacantes.

En el Reino Unido una mujer fue asesinada por su marido tras publicar ésta en su perfil de Facebook que se iban a separar. Asimismo, otro hombre fue condenado a cadena perpetua tras matar a su esposa ya que cambio su estado social en la red de “casada” a “soltera”.

Otros han llegado a anunciar sus intenciones como un inglés que publicó que le gustaría asesinar a alguien. Tras ello fue a un bar e intentó provocar una pelea con un hombre al que apuñaló mortalmente.

No sé sabe si estas personas asesinadas tenían Facebook. No obstante, ¿qué ocurre con las 200.000 personas –según la red social- que mueren cada año y sí tienen perfil?

Aunque probablemente no sea la primera preocupación que tengan los parientes del fallecido, se puede informar a Facebook sobre el fallecimiento de un usuario y su perfil dejará de existir para pasar a ser una página en memoria de esa persona.

Una vez que se comunica el fallecimiento de la persona, únicamente los amigos del fallecido podrán ver su perfil y escribir para recordarlo.

Analizada esta información, principalmente la relativa a la venta de datos de los usuarios, uno puede pensar cómo es posible que Facebook ganara el pasado año 3,700 millones de dólares –según su declaración- únicamente con los anuncios que aparecen en la parte derecha al desplegarse la página.

El resto no parece más que confirmar que ciertos enlaces imperialistas y oscuras tácticas se esconden detrás de la propiedad de Zuckerberg, que es el personaje más joven que aparece en la lista Forbes con una fortuna valorada en más de 13.500 millones de dólares.

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